Savater ha dicho que los animales no pueden tener derechos porque no tienen deberes. Se oye bien, pero no resuelve nada. Los niños pequeños no tienen deberes, y sí un montón de derechos porque no tienen conciencia de la vida social. Pero la reflexión viene a cuento porque los ecologistas se empeñan en defender la vida de ballenas y focas, y lo hacen en serio. En la tele se ve al greenpeace rifándose el pellejo en los mares helados del ártico, peleando contra japoneses y canadienses que masacran esos animales para venderlos en pedazos. Lo hacen porque consideran que tienen derecho a la vida. Y si uno piensa que es un derecho, lo lógico es que fuese igual para todos los animales. Pues no. A los animales se les aplica el derecho como a las personas, en modo desigual. A los greenpeace no los vemos peleando en favor de los millares de cerdos y vacas que cada día son pasados a cuchillo, en cada ciudad, y no digamos de los millares de pollos "masacrados" cada hora. No es lo mismo un puerco que una ballena, por la diferencia númerica. Y en la realidad social ocurre igual. En el planeta son pocas personas las que tienen su vida resuelta, y para el resto, los millones, su vida siempre está en veremos.
Sin embargo hay algo de nuevo en la acción de los tratan de ayudar a especies inferiores y no sólo usarlas; pero igual que otros movimientos que parecen novedosos, les rascas tantito y sale el olor de lo viejo.


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