sábado

Apología de la esclavitud

Nos gusta decir que somos los esclavos modernos. Que la necesidad moderna nos esclaviza tanto como la violencia sujetaba a los antiguos esclavos. Y eso es muy cierto, pero hay diferencias: ellos vivían mejor...
§ Para comenzar, los esclavos en la antigua Roma tenían casa y comida asegurada antes de comenzar a trabajar. No sufrían angustias ni estrés --y esto es muy importante-- porque no trabajaban para comer, sino que comían para trabajar. Y los muy vagos, ni siquiera tenían que preocuparse por su cadáver al morir. Esa era una responsabilidad del patrón.
§ Es cierto, los viejos esclavos no eran dueños de su vida, pero la tenían asegurada. Es más, el amo perdía mucho dinero si el esclavo se le moría, porque igual que los robots japoneses eran una inversión.
§ Algo muy importante es que la calidad de vida del antiguo esclavo no dependía del volumen, ni del ritmo, ni del valor del trabajo erogado; si incumplían con la carga se ganaban uno o dos zapes, y ya. El amo jamás les diría "¡You're fired… y cierra la puerta cuando salgas!". No, porque su vida dependía de su disponibilidad ad perpetuam para el patrón (igual que uno), pero ellos no conocían el temor de perder la chamba, al contrario.
§ Y no me crea, pero la gente decente en Roma le daba un cacho de tierra al buen esclavo, y le permitían atenderla y vender sus excedentes; con eso, uno que otro esclavo podía llegar a comprar su libertad. (¿Uno, cuándo?)
§ Algo que se extraña de aquella época es que no se conocía el odio y la humillación por la fisonomía de las personas: había esclavos güeros, negros y mestizos. El racismo fue un invento del mercado mundial moderno, del descubrimiento de América para acá.
§ En realidad, decimos que somos esclavos pero sólo para auto-compadecernos. No como rechazo a esa condición. En la vida real nadie lucha contra la esclavitud, sino contra su ausencia. La necesidad nos ha esclavizado materialmente, y mentalmente. Fíjese usted: no hay partido político decente que no ofrezca abatir el desempleo: que no prometa, como si fuese un sueño, que algún día todos seremos esclavos (la llaman "política del pleno empleo”).
§ En cambio, los viejos esclavos se rebelaron durante siglos contra su condición; y en la historia se ha grabado la épica de sus esforzadas luchas. Y cuando sus revoluciones triunfaron la esclavitud fue proscrita para siempre como delito de lesa humanidad. Esa prohibición se halla inscrita en la primera página de todas las constituciones del mundo.
Pero esa libertad impide que Espartaco emerja del sustrato subconsciente en el que se halla como alter ego nuestro, porque, paradójicamente, la moderna esclavitud se basa en la libertad.
 
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